LA POLÍTICA MEXICANA, ENTRE PATADAS Y ANALOGÍAS

El tema de mayor concurrencia en los hogares y mesas mexicanas, no es el de la privatización de la industria petrolera, ni mucho menos la del enriquecimiento ilícito del secretario de gobernación. Lo que trasciende, lo que mueve y sacude a todos los mexicanos es ni más ni menos que la gran decepción logrado por nuestra queridísima selección nacional. Aquella a la cual más de 60 millones de mexicanos idolatran y rinden culto sin haber merecido algún trofeo de gran renombre.

La selección de Hugo Sánchez logró una de las más dolorosas eliminaciones en toda la historia del fútbol mexicano. Y es que el tener una camada fresca y campeona del mundo sub 17, genero gran expectativa en un pueblo que ve al fútbol y a la religión como algo que mitiga el hambre y la pobreza sufrida en la mayor parte del país.

Este tema es amplio de recorrer pero en este espacio no trataré de ahondar más en este tipo de controversias. Lo que hay que resaltar de este penoso resultado es algo que tiene que ver con todos los mexicanos. Lo primero que debemos analizar es las coincidencias que existen entre la selección que dirigió Hugo en el preolímpico y nuestro pueblo mexicano.

Y es aquí donde vemos las similitudes que tienen ambas cosas, por ejemplo, la selección mexicana se queda siempre en el “ya merito”, o en otras ocasiones en el famoso “Jugamos como nunca, y perdimos como siempre”. Esto sucede de igual modo con el pueblo de México, debido a que nuestro país se ha caracterizado por ser hasta cierto grado muy conformista, y en otros casos se le ha tachado de ser un país sin avance ni progreso. Tal es el caso de la política mexicana que como siempre, se queda en el: “ya merito sacamos acuerdos que beneficien a México”. O ni se diga la frase de: “Descansamos como nunca y nos enriquecimos como siempre”, y aclaro, esto no solo le queda a los diputados y senadores, por que a los magistrados y al presidente también le queda el saco.

Las frases son muy bien conocidas por el pueblo de México, pero hoy como sucedió después del partido es hora de reflexionar y hacer un análisis profundo de la situación que vive nuestro país. No podemos seguir callados ante la crisis que enfrentamos, no se puede seguir viviendo ante los problemas de pobreza y rezago que viven nuestras comunidades. Y mucho menos podemos seguir avalando a quienes dicen que este camino es el de la salvación de los pobres y marginados. Hoy tenemos que analizar y decir si este camino es el adecuado para el país. Si es el que nos ayudara a salir del problema que tenemos, y algo importante, no se trata de jalar a la izquierda ni a la derecha se trata de jalar parejo hacia un solo rumbo.

Mi idea es clara, para mi no existe la izquierda ni la derecha, para mi no existen luchas ideológicas, mas bien existen luchas de poder entre los mexicanos. Creo que la guerra fría ya término hace mucho tiempo, y es hora de seguir adelante no con un solo camino que segregue a un grupo, por que no necesitamos de unos izquierdistas radicales que quieran matar o despojar a los demás de sus bienes. Pero tampoco queremos unos derechistas que quieran quedarse con todo el pastel de la fiesta dejando a millones sin rebanada. Lo que el país necesita es que todos nos comprometamos con México para que México se comprometa con nosotros. Necesitamos UNIDAD

Una unidad que países como Japón lograron, a pesar de haber sufrido los estragos de la segunda guerra mundial. Eso es lo que necesitamos, dejar de ser el contraejemplo de la cubeta llena de cangrejos en la cual, los cangrejos mexicanos no se ayudan sino que por lo contrario todos quieren bajar al que intenta salir de la cubeta.

Yo creo que se puede seguir adelante ayudándonos todos a salir de la cubeta, a llegar comprometidos y tener nuestra camisa bien puesta. Debemos de dejar atrás los errores y ver hacia adelante. Y retomando a la selección nacional, esto es lo que también se debe hacer con ellos. Hacer que ellos se unan y se dejen de estrellittis y de la fama que tanto mal les hace. Debemos demostrar que somos superiores pero no solo hablando sino goleando y convenciendo.

Parece raro tratar de comparar las patadas con la política, pero vaya que ambas decepcionan de igual manera.


Helí Herrera López

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