Todo gran proyecto inicia con una idea. ¿O será que todo proyecto empieza con una gran idea? Ser ésta nuestra primera publicación nos llena de alegría y nos presenta una serie de retos que debemos afrontar; no es fácil que una idea, surgida de la mente de algunos jóvenes, preocupados por su entorno y con la posibilidad de cambiar su mundo, se vea concretada, ya parcialmente, en este proyecto que hemos denominado Amateur por múltiples razones. La básica, porque el término denomina a todo aquello que se realiza sin un carácter de ejercicio profesional, es decir, solamente por una afición; sin embargo, muchos han olvidado la derivación del vocablo desde el francés, a su vez proveniente del latín, que significa amar a o amador de; en este sentido, el amateur está movido por algo más que la razón y su deber de compromiso laboral: es la pasión o ese amor que lo mueve a escribir, a pensar y actuar en pro de su grupo, de su comunidad.
El ser jóvenes nos presenta una dualidad respecto al actuar: podemos estar sencillamente sin opinar, sin criticar, dejándonos llevar por los comentarios de otros, ser hombres-masa que sólo cuentan para las estadísticas y censos en las elecciones; pero esta juventud nos permite también movilizarnos, decir, juzgar, decidir: ya Ortega y Gasset nos decía que el concepto de generaciones es muy importante para el estudio de la historia; se refería a tres clases de generaciones, separadas temporalmente por 20 años, pero que vivían en la misma época (he aquí la diferencia entre la contemporaneidad y la coetaneidad): los de 20, que tenían un espíritu radical y de cambio; los de 40, que ya habían superado su fase radical, pero que no estaban de todo conformes con el sistema, y los de 60, que se habían acostumbrado ya a vivir tal cual se presentaba su mundo; es claro que la idea del filósofo español va más allá de simples cifras: un muchacho de 18 años puede estar dentro de la generación de los hombres de 60 por su modo de pensar y de actuar; y un adulto de 70 puede todavía conservar ideas de mejoras al mundo que le tocó vivir, por lo que se encontraría en el grupo de los 20.
¿A qué se dirige este recurso ideológico? Que nuestra generación, y no precisamente a una fecha determinada por un ciclo escolar, tiene un sentido y un destino (no en sentido escatológico o místico) hacia el cambio, hacia la crítica de nuestra actualidad y que busca reformar las injusticias y desigualdades que han llenado la imagen del mexicano; ese compromiso que traemos cargando con nosotros mismos es el que nos alienta, pero que también se nos presenta como un deber, a los integrantes de Amateur; no pretendemos ser los únicos y los primeros que incursionen en este tópico, pero sí ser detonadores de una reacción en cadena que mueva a más y más personas y sumarnos a esa generación que busca en cambio; no somos anarquistas y no somos críticos sin un fin; nuestra crítica es propositiva y sabemos que actuando conjuntamente gobierno y sociedad, así como con otras organizaciones e instituciones, podemos superar esta etapa de crisis, una crisis que ya afecta a muchos campos de la vida mexicana.
Nuestras ideas no sólo exponen situaciones que podrían aparecer como notas a 8 columnas en los principales diarios del país; tampoco, por el contrario, se trata de puntos de vista que pongan de manifiesto subjetividad total; una combinación, un punto medio entre ambas es lo que aparecerá en cada uno de los artículos de nuestro proyecto; lejos de ser un inconveniente, el justo medio, tan conocido en la mentalidad griega clásica, rescata lo mejor de los extremos y se sitúa por encima de éstos, dando al lector la posibilidad de crear más que lo que un escritor puede decirnos; además, no desempolvamos imágenes pasadas de nuestro entorno, sino que, como un espejo, reflejamos el acontecer diario en nuestra ciudad y nuestro país, dando la oportunidad de corroborar con los ojos de los otros, nuestro parecer. Tecnología, economía (y la recesión en los Estados Unidos), tolerancia, derechos y democracia (en sí, política), así como cultura y deporte, son expuestos no como lo serían para un trabajo escolar, frente a los ojos de un maestro; son del mismo modo como se desarrollaría en una discusión normal entre jóvenes, jóvenes que pelean por ser escuchados y que el eco llegue a lugares nunca imaginados.
Esto es el Proyecto Amateur, un espacio para la crítica y la discusión de los problemas que nos afectan como jóvenes.
El ser jóvenes nos presenta una dualidad respecto al actuar: podemos estar sencillamente sin opinar, sin criticar, dejándonos llevar por los comentarios de otros, ser hombres-masa que sólo cuentan para las estadísticas y censos en las elecciones; pero esta juventud nos permite también movilizarnos, decir, juzgar, decidir: ya Ortega y Gasset nos decía que el concepto de generaciones es muy importante para el estudio de la historia; se refería a tres clases de generaciones, separadas temporalmente por 20 años, pero que vivían en la misma época (he aquí la diferencia entre la contemporaneidad y la coetaneidad): los de 20, que tenían un espíritu radical y de cambio; los de 40, que ya habían superado su fase radical, pero que no estaban de todo conformes con el sistema, y los de 60, que se habían acostumbrado ya a vivir tal cual se presentaba su mundo; es claro que la idea del filósofo español va más allá de simples cifras: un muchacho de 18 años puede estar dentro de la generación de los hombres de 60 por su modo de pensar y de actuar; y un adulto de 70 puede todavía conservar ideas de mejoras al mundo que le tocó vivir, por lo que se encontraría en el grupo de los 20.
¿A qué se dirige este recurso ideológico? Que nuestra generación, y no precisamente a una fecha determinada por un ciclo escolar, tiene un sentido y un destino (no en sentido escatológico o místico) hacia el cambio, hacia la crítica de nuestra actualidad y que busca reformar las injusticias y desigualdades que han llenado la imagen del mexicano; ese compromiso que traemos cargando con nosotros mismos es el que nos alienta, pero que también se nos presenta como un deber, a los integrantes de Amateur; no pretendemos ser los únicos y los primeros que incursionen en este tópico, pero sí ser detonadores de una reacción en cadena que mueva a más y más personas y sumarnos a esa generación que busca en cambio; no somos anarquistas y no somos críticos sin un fin; nuestra crítica es propositiva y sabemos que actuando conjuntamente gobierno y sociedad, así como con otras organizaciones e instituciones, podemos superar esta etapa de crisis, una crisis que ya afecta a muchos campos de la vida mexicana.
Nuestras ideas no sólo exponen situaciones que podrían aparecer como notas a 8 columnas en los principales diarios del país; tampoco, por el contrario, se trata de puntos de vista que pongan de manifiesto subjetividad total; una combinación, un punto medio entre ambas es lo que aparecerá en cada uno de los artículos de nuestro proyecto; lejos de ser un inconveniente, el justo medio, tan conocido en la mentalidad griega clásica, rescata lo mejor de los extremos y se sitúa por encima de éstos, dando al lector la posibilidad de crear más que lo que un escritor puede decirnos; además, no desempolvamos imágenes pasadas de nuestro entorno, sino que, como un espejo, reflejamos el acontecer diario en nuestra ciudad y nuestro país, dando la oportunidad de corroborar con los ojos de los otros, nuestro parecer. Tecnología, economía (y la recesión en los Estados Unidos), tolerancia, derechos y democracia (en sí, política), así como cultura y deporte, son expuestos no como lo serían para un trabajo escolar, frente a los ojos de un maestro; son del mismo modo como se desarrollaría en una discusión normal entre jóvenes, jóvenes que pelean por ser escuchados y que el eco llegue a lugares nunca imaginados.
Esto es el Proyecto Amateur, un espacio para la crítica y la discusión de los problemas que nos afectan como jóvenes.
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