De acuerdo con el artículo 195 bis del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, portar menos de 30 g de marihuana se considera como consumo personal y no se aplica ninguna sanción según el artículo 199 del mismo Código. Dependiendo de las cantidad, un exceso en dicho producto está sujeto a penalización.
Además del tráfico, lo que se castiga en México es la manufactura, fabricación, preparación, acondicionamiento, transporte, suministro gratuito, y el comercio, o sea vender, comprar, adquirir o enajenar la planta. También se imponen penas a quienes colaboren financieramente en los delitos anteriores, a quienes siembren o permitan que se siembre en terrenos de su posesión alguna planta prohibida y realicen actos de publicidad o propaganda para favorecer el consumo de narcóticos.
La tercera parte del territorio agrícola mexicano está destinado a la siembra de droga, principalmente marihuana y amapola, que ocupan una superficie mayor incluso que la del maíz. De los casi 31 millones de hectáreas destinadas a la agricultura en el país, en más de 9 millones se siembra droga, y en 8.2 millones de hectáreas se cultiva maíz.
Según datos de la Procuraduría General, anualmente sólo se logra erradicar el 0.5 por ciento de la superficie de cultivos ilícitos en México.
Debido a que la producción y el comercio de marihuana es ilegal, es difícil conseguir datos fidedignos. De acuerdo con una agencia investigadora estadounidense, en México se produjeron 7.900 toneladas métricas y de eso se exportaron 60% a los Estados Unidos, en 2007.
Beneficios de legalizar el comercio de marihuana
La ventaja estrella sería combatir el narcotráfico, ya que al ser legal la mafia en esa industria desaparecería.
El gasto gubernamental para combatir el narcotráfico asciende a más de 500 millones de pesos por semestre. Dicha cantidad podría ahorrarse o emplearse en obra pública, por ejemplo.
Se abriría la posibilidad a los agricultores mexicanos de cultivarla y venderla. El precio que se paga a un productor por la marihuana es 16 veces superior al de la vainilla o la almendra.
Se especula que México podría convertirse en la “Ámsterdam Latinoamericana” lo cual obviamente atraería el turismo, lo cual se verías traducido en amplias ganancias en hoteles, restaurantes, museos y demás sitios turísticos.
El producto se tendría que someter a ciertos estándares de calidad como el tabaco o el alcohol. Además de que obviamente se gravaría con impuestos, los cuales podrían servir para financiar caminos, puentes, etc y obra pública en general.
Conjuntamente con la marihuana se produce el cáñamo, elemento útil para la producción de papel y textiles, lo que contribuiría en la reactivación de la economía en ese sector.
La planta tiene usos terapéuticos. Se ha comprobado clínicamente que el uso de la marihuana ayuda a reducir síntomas de: quimioterapia, sida, esclerosis múltiple, glaucoma, epilepsia, reuma, colitis ulcerosa, migraña, alzheimer, anorexia, parkinson, asma, fatiga crónica, insomnio, entre otras dolencias y enfermedades.
Obviamente no todo es bueno hablando de la despenalización del comercio de la marihuana, los opositores a estas propuestas argumentan que:
También tiene efectos secundarios: dolor de cabeza, mareos, irritación ocular o sequedad de boca. Además de la inminente adicción que se desarrolla en muchos de los consumidores.
Se cree que al legalizar la marihuana el país caerá en un atraso, peor aún, en un fracaso. La cultura mexicana no está preparada para la legalización: se piensa que los mexicanos se saldrán de control al poder acceder de manera más fácil a la planta.
En lo personal considero que sería buena opción legalizar el comercio de marihuana. Claro está, que para hacerlo de manera correcta, se debe elaborar una legislación, la cual no contenga los comunes “huecos”, a los cuales ya estamos acostumbrados en las leyes mexicanas. La despenalización puede ser un arma de doble filo, por un lado puede otorgar amplios beneficios económicos para México, y por el otro puede deteriorar la salud pública. Es aquí donde pienso que debería entrar el Estado, elaborando y aprobando una ley integral, en donde se estipulen claramente los parámetros de producción, distribución y consumo de la planta en cuestión. Así mismo, sería pertinente que se elaboraran campañas preventivas, similares a las usadas para informar de las consecuencias del consumo del tabaco y el alcohol.
Me gustaría saber qué es lo que tú, como joven opinas sobre el tema. ¿Aceptarías la despenalización de la marihuana?
Además del tráfico, lo que se castiga en México es la manufactura, fabricación, preparación, acondicionamiento, transporte, suministro gratuito, y el comercio, o sea vender, comprar, adquirir o enajenar la planta. También se imponen penas a quienes colaboren financieramente en los delitos anteriores, a quienes siembren o permitan que se siembre en terrenos de su posesión alguna planta prohibida y realicen actos de publicidad o propaganda para favorecer el consumo de narcóticos.
La tercera parte del territorio agrícola mexicano está destinado a la siembra de droga, principalmente marihuana y amapola, que ocupan una superficie mayor incluso que la del maíz. De los casi 31 millones de hectáreas destinadas a la agricultura en el país, en más de 9 millones se siembra droga, y en 8.2 millones de hectáreas se cultiva maíz.
Según datos de la Procuraduría General, anualmente sólo se logra erradicar el 0.5 por ciento de la superficie de cultivos ilícitos en México.
Debido a que la producción y el comercio de marihuana es ilegal, es difícil conseguir datos fidedignos. De acuerdo con una agencia investigadora estadounidense, en México se produjeron 7.900 toneladas métricas y de eso se exportaron 60% a los Estados Unidos, en 2007.
Beneficios de legalizar el comercio de marihuana
La ventaja estrella sería combatir el narcotráfico, ya que al ser legal la mafia en esa industria desaparecería.
El gasto gubernamental para combatir el narcotráfico asciende a más de 500 millones de pesos por semestre. Dicha cantidad podría ahorrarse o emplearse en obra pública, por ejemplo.
Se abriría la posibilidad a los agricultores mexicanos de cultivarla y venderla. El precio que se paga a un productor por la marihuana es 16 veces superior al de la vainilla o la almendra.
Se especula que México podría convertirse en la “Ámsterdam Latinoamericana” lo cual obviamente atraería el turismo, lo cual se verías traducido en amplias ganancias en hoteles, restaurantes, museos y demás sitios turísticos.
El producto se tendría que someter a ciertos estándares de calidad como el tabaco o el alcohol. Además de que obviamente se gravaría con impuestos, los cuales podrían servir para financiar caminos, puentes, etc y obra pública en general.
Conjuntamente con la marihuana se produce el cáñamo, elemento útil para la producción de papel y textiles, lo que contribuiría en la reactivación de la economía en ese sector.
La planta tiene usos terapéuticos. Se ha comprobado clínicamente que el uso de la marihuana ayuda a reducir síntomas de: quimioterapia, sida, esclerosis múltiple, glaucoma, epilepsia, reuma, colitis ulcerosa, migraña, alzheimer, anorexia, parkinson, asma, fatiga crónica, insomnio, entre otras dolencias y enfermedades.
Obviamente no todo es bueno hablando de la despenalización del comercio de la marihuana, los opositores a estas propuestas argumentan que:
También tiene efectos secundarios: dolor de cabeza, mareos, irritación ocular o sequedad de boca. Además de la inminente adicción que se desarrolla en muchos de los consumidores.
Se cree que al legalizar la marihuana el país caerá en un atraso, peor aún, en un fracaso. La cultura mexicana no está preparada para la legalización: se piensa que los mexicanos se saldrán de control al poder acceder de manera más fácil a la planta.
En lo personal considero que sería buena opción legalizar el comercio de marihuana. Claro está, que para hacerlo de manera correcta, se debe elaborar una legislación, la cual no contenga los comunes “huecos”, a los cuales ya estamos acostumbrados en las leyes mexicanas. La despenalización puede ser un arma de doble filo, por un lado puede otorgar amplios beneficios económicos para México, y por el otro puede deteriorar la salud pública. Es aquí donde pienso que debería entrar el Estado, elaborando y aprobando una ley integral, en donde se estipulen claramente los parámetros de producción, distribución y consumo de la planta en cuestión. Así mismo, sería pertinente que se elaboraran campañas preventivas, similares a las usadas para informar de las consecuencias del consumo del tabaco y el alcohol.
Me gustaría saber qué es lo que tú, como joven opinas sobre el tema. ¿Aceptarías la despenalización de la marihuana?
Francisco Javier Rebolledo Ortiz