¿Cómo se masturba el corazón?
José Miguel Barajas
José Miguel Barajas
No hace mucho tiempo conocí a dos personas que han hecho temblar mi mundo. Los considero amigos, mis amigos los grandes, digo los grandes (por su edad y experiencia). Una de esas tardes en que coincidimos, comenzó la buena charla y el café; cautiva su sensibilidad de poner sobre la mesa las palabras exactas, las que necesito escuchar. Con esto trato de decir que me encontraba triste y por decirlo de alguna manera le dieron al clavo: decepciones, desilusiones, el sentido que pierde una idea o como se intensifica, la ausencia de una persona. Sin fin de pensamientos que atacaban mi mente.
Para no divagar tanto comencé a hablar con uno de ellos sobre la “ausencia”. Yo le comentaba que sentía el amor y creía verlo corporizado, sé que a todos nos llega a suceder, unos muchas veces a otros pocas, pero de que pasa… pasa, sentía mente, corazón y sexo vibrando en el unísono, todo alrededor era bello y osado estando juntos. Ya se imaginarán…
Lo inevitable acontece: todo termina, en el interior se mantiene la herida abierta y cómo se cierra, a qué hora cicatriza, es acaso la “ausencia”, cuál ausencia si en mi mente está y no se ha ido; ya se, es la melancolía de lo que se tuvo y no volverá. Peor aún lo que se vuelve a tener y no será igual.
Al hacer estas reflexiones oí esa voz vibrante, apasionada que me decía - ¿cómo se masturba el corazón? (mi mente se había quedado en blanco). No obstante, seguía escuchando la misma pregunta detenidamente: - dime. Dímelo ¿cómo se masturba el corazón?... al final entendí. –no se puede, no es posible, que extraño seria. Es mejor embriagarte de locura enamorada.
- Creo que si pudiera masturbarme el corazón sentiría un gran vacío. No quiero placebos, quiero todo en conjunto, nada es casualidad. Melancolía la que me embarga, tristeza, si, y más. Sentimientos vertiginosos y constantes, ¡vivo al fin! Comienzo a vivir, despierto del sueño. Vivir sólo vivir.
Yessica Lozada Pastoressa
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