FIN DE AÑO DE TELENOVELA

Finaliza un ciclo, un año más se va para dar pasa a otro más; de el año 2008 se pueden decir muchas cosas: la crisis económica, las elecciones de estados unidos, los bombardeos a palestina, los juegos olímpicos; más localmente: la reforma energética, la delincuencia organizada, las huelgas de la UV y la UAM; una lista grande de acontecimientos que marcaron a la sociedad para bien o para mal (aunque al parecer siempre recordamos más fácilmente los que son para mal).

Es verdad, muchas cosas marcaron el 2008; pero ante toda desgracia, infortunio o tragedia existe una solución; los jóvenes hoy en día tenemos la oportunidad de hacer uso de nuestros derechos, caracterizados normalmente por la rebeldía, en verdad lanzamos un grito de justicia desde el fondo de nuestros corazones para denunciar aquello que no nos parece; los malos entendidos, la ignorancia y la disonancia; son los principales enemigos de las luchas justificadas.

He tenido la oportunidad de conocer mucha gente este año, diferentes modos de pensar, de ver la vida; y puedo decir que dentro de una aparente oscuridad hay una luz, una luz tenue que se encuentra dormida esperando el momento para lanzar el brillo que disipará las sombras que se ciernen sobre las personas; aunque suene como predicamento, no trato en ningún momento de remitir a ningún culto; cada persona puede darle la interpretación que guste aplicándolo a su lucha personal, ya sea en defensa de los demás o la de uno mismo.

Siempre en una telenovela, la protagonista tiene que sortear dramas para poder alcanzar la felicidad; no siendo partidario de la enajenación televisiva puedo decir que el logro de los objetivos no llega solo con el sufrimiento hay que trabajar y esforzarse para salir adelante.


Daniel Ramírez Martínez

EL OCASO DEL LIDERAZGO ESTUDIANTIL

La educación en México es hasta hoy una de las peores en todo el mundo, no solo por su mala organización, sino también por su falta de actualización e innovación. La culpa de este mal no debe de recaer solo en los maestros, a mi juicio la culpa también recae en las autoridades federales, pasando por los líderes sindicales y terminando por los dirigentes estudiantiles. Siendo estos el tema principal de este artículo.
Ser dirigente estudiantil hasta hace algunos años, era un cargo de gran importancia. Debido a que estos podían confrontarse directamente con los maestros y autoridades académicas. Todo esto para lograr mejoras que pudieran beneficiar a toda la comunidad estudiantil que se encontrara inscrita en dicha facultad.
Aunque por otro lado también debemos de decir que en otras ocasiones el cargo era utilizado para “acarrear” votos al partido político en el poder. O para solapar en otras ocasiones a los alumnos porros que ayudaban a controlar los movimientos estudiantiles.
Con esto creo que tanto ustedes como yo podemos decir que ser un líder estudiantil podría ser un cargo que podría o no traer beneficios a los demás estudiantes. Pero que al final de cuentas, era una manera de que los alumnos les demostraran a los maestros que ellos tenían una voz en cada consejo técnico.
Hoy en cambio me entristece ver que este cargo ha caído a niveles nunca antes vistos. Ha pasado de ser un cargo de gran importancia para la comunidad universitaria a ser uno de los cargos menos queridos dentro de esta misma. No solo se ha olvidado el espíritu de liderazgo que antes se tenía, sino que también se ha perdido la figura que imponía un gran dirigente estudiantil.
Tal vez algunos de ustedes estén en desacuerdo, pero yo hablo concretamente de la universidad mas importante en mi estado, La Universidad Veracruzana. Es aquí donde lamentablemente se han vivido estas experiencias. Y es que en recientes fechas se han elegido a los consejeros estudiantes que representarían a todos los alumnos en cada facultad. Y lejos de elegir a personas capaces de poder lograr acuerdos que beneficiaran a los estudiantes, se escogió a alguien contrario a todo esto.
Si, aunque muchos no lo crean se voto por aquellos que solapan no solo los intereses de algunos maestros, sino de los directivos de la facultad. Personajes que lejos de buscar que se modernicen las instalaciones, buscan que los maestros de la universidad se encuentren cómodos. Una persona que en vez de pelear por unos sanitarios decentes, opta por limpiarle a los maestros sus vidrios y hacerles las instalaciones de internet para que disfruten mas su día. Una persona que al parecer no es consejero estudiante, sino que parece consejero maestro.
Estos dirigentes no solo desprestigian la lucha que siempre mantenemos los alumnos por buscar mejorías en nuestra carrera universitaria. Por lo contrario solo buscan el beneficio personal con los maestros para seguir recibiendo favores a cambio de ser líderes PALEROS. Buscan comprar a los alumnos con comida gratis, pero lamentablemente los estudiantes no olvidan fácilmente las TROPERIAS que se han hecho a lo largo del tiempo.
Estos líderes NO SON BIENVENIDOS en nuestras facultades. Son personas non-gratas que deberían analizar sus acciones y pensarlas mejor. Hoy lo que los alumnos necesitamos son líderes que busquen baños limpios, instalaciones propias para hacer nuestras prácticas, maestros capaces de dar clases, y no esto que han llegado a convertirse.
Tal vez puede que esté equivocado y estos sean los líderes que muchos buscan. Pero créanme que hoy en día se debe buscar un cambio y dejar atrás a aquellas personas que obstaculicen a este. Se busca alguien que no solo busque el beneficio personal. Una persona distinta que mejore nuestra calidad educativa y que defienda a sus compañeros de los abusos de los docentes.
Hoy por hoy esto es lo que necesita el país. Líderes que guíen a la “perdida” comunidad estudiantil, y hagan que la educación comience a mejorar desde la raíz y poco a poco vaya convirtiéndose en una educación de calidad como la que ofrecen los países desarrollados.
Hoy hay ver que nuestra educación tiene un precio, y que nuestra voz de inconformidad puede hacer que cambie de precio y tenga un valor considerable, para demostrarle a aquellos maestros y directivos represores que tenemos con que pelear cada día.


Helí Herrera López

AMOR POLÍTICO

Cambiar a México no solamente requiere educación, acción, una ética basada en el otro, o un compromiso adoptado, en forma de civilidad, con nuestro país. Requiere, como una labor eminentemente política, cierto amor, un amor que podría denominar político.

Más allá de nacionalismos, sentimentalismos o eufemismos, debe existir en cada uno de nosotros, y en especial los jóvenes, un apego a nuestra nación, pero no hacia aquella idealizada por los libros de texto, las historias canónicas o discursos patrioteros, sino por nuestra comunidad, nuestro entorno y el desarrollo de los que nos rodean; en eso, pues, consistiría un verdadero amor por México, y no únicamente un cantar el himno cada 15 de septiembre, sentirse mexicano cada vez que anota gol la Selección de Fútbol o festejar a nuestros héroes con la bebida mexicana por excelencia: el tequila.

El amor es un ente misterioso, difícil de describir, imposible de definir. Si bien podrían salir aquí los críticos que identifican únicamente el amor con cierta segregación de hormonas, o fenómenos parecidos, postura materialista reduccionista, creo que sería imposible, y así han notado otros, experimentar tal segregación de hormonas frente a una pared, por ejemplo, aislado de todo contacto humano, por lo que aunque podría estarse dando dicha segregación, sería obvio que no consideraríamos a tal fenómeno como amoroso.

De ahí que el amor sea un constructo social, no con las cargas peyorativas que conlleva dicho término, sino como necesario dentro de un grupo humano, conformado bajo instituciones sociales y políticas, y que se establezca en las relaciones que se mantienen entre los diferentes miembros de dicha comunidad; no se trata, obviamente, del agape latino que convierte al amor en una copia del amor que Dios tiene hacia los hombres, es decir, que nuestro amor sería analógicamente amor en tanto Dios nos ama, según términos filosóficos. Tampoco se trata del eros griego, y en específico, socrático-platónico, que nos lleva, de manera dialéctica, a observar el Bien y todo el conjunto del mundo ideal, noético.

Este amor que ahora tenemos, que podríamos simplificar como amor social, puede convertirse en político cuando sentimos ese apego, ya sea natural o convencional, hacia los demás hombres que conforman el grupo al cual pertenezco; en este sentido, no se trata de un amor desinteresado totalmente, pues ni el amor de pareja, filial o religioso presentan este rasgo de desinterés; aún así, creo, sentir amor por los otros, en este aspecto social y político, puede contribuir a iniciar acción, proyectos e iniciativas, por lo que el amor vendría a constituirse como la condición de posibilidad de nuestros actos políticos, encaminados al bienestar común.

Tal como mencionó alguna vez Miguel de Unamuno, el sentimiento que de la vida se tenga configurará la filosofía que se haga, y de la concepción sentimental del mundo, la vida y el entorno, se podrá crear una filosofía, y no al revés, esto es, que de cierta filosofía pueda surgir un sentimiento respecto al acontecer. Siguiendo estas líneas, el amor político, a la base de nuestro accionar, debería de propugnar por mejores oportunidades para todos, mejores espacios públicos para el debate y la discusión y una mejor calidad de vida para los ciudadanos.

Amor. Tal vez sea el ingrediente necesario para toda acción. Nadie da paso sin huarache, reza un dicho popular, al cual podríamos complementar como nadie paso sin huarache y sin amor; amor, tal vez eso se necesite en política, en economía, en filosofía, en derecho, en ciencia; y amor, como en Proyecto Amateur, se encuentra a la base de todo accionar, pensar y escribir. Así surgió Amateur, como un ejercicio amoroso, frente al obligatorio, y que nos permite, en lo posible, intentar el mejoramiento de nuestro entorno, social y político.

Jesús Alberto Islas Aguilera