AMOR POLÍTICO

Cambiar a México no solamente requiere educación, acción, una ética basada en el otro, o un compromiso adoptado, en forma de civilidad, con nuestro país. Requiere, como una labor eminentemente política, cierto amor, un amor que podría denominar político.

Más allá de nacionalismos, sentimentalismos o eufemismos, debe existir en cada uno de nosotros, y en especial los jóvenes, un apego a nuestra nación, pero no hacia aquella idealizada por los libros de texto, las historias canónicas o discursos patrioteros, sino por nuestra comunidad, nuestro entorno y el desarrollo de los que nos rodean; en eso, pues, consistiría un verdadero amor por México, y no únicamente un cantar el himno cada 15 de septiembre, sentirse mexicano cada vez que anota gol la Selección de Fútbol o festejar a nuestros héroes con la bebida mexicana por excelencia: el tequila.

El amor es un ente misterioso, difícil de describir, imposible de definir. Si bien podrían salir aquí los críticos que identifican únicamente el amor con cierta segregación de hormonas, o fenómenos parecidos, postura materialista reduccionista, creo que sería imposible, y así han notado otros, experimentar tal segregación de hormonas frente a una pared, por ejemplo, aislado de todo contacto humano, por lo que aunque podría estarse dando dicha segregación, sería obvio que no consideraríamos a tal fenómeno como amoroso.

De ahí que el amor sea un constructo social, no con las cargas peyorativas que conlleva dicho término, sino como necesario dentro de un grupo humano, conformado bajo instituciones sociales y políticas, y que se establezca en las relaciones que se mantienen entre los diferentes miembros de dicha comunidad; no se trata, obviamente, del agape latino que convierte al amor en una copia del amor que Dios tiene hacia los hombres, es decir, que nuestro amor sería analógicamente amor en tanto Dios nos ama, según términos filosóficos. Tampoco se trata del eros griego, y en específico, socrático-platónico, que nos lleva, de manera dialéctica, a observar el Bien y todo el conjunto del mundo ideal, noético.

Este amor que ahora tenemos, que podríamos simplificar como amor social, puede convertirse en político cuando sentimos ese apego, ya sea natural o convencional, hacia los demás hombres que conforman el grupo al cual pertenezco; en este sentido, no se trata de un amor desinteresado totalmente, pues ni el amor de pareja, filial o religioso presentan este rasgo de desinterés; aún así, creo, sentir amor por los otros, en este aspecto social y político, puede contribuir a iniciar acción, proyectos e iniciativas, por lo que el amor vendría a constituirse como la condición de posibilidad de nuestros actos políticos, encaminados al bienestar común.

Tal como mencionó alguna vez Miguel de Unamuno, el sentimiento que de la vida se tenga configurará la filosofía que se haga, y de la concepción sentimental del mundo, la vida y el entorno, se podrá crear una filosofía, y no al revés, esto es, que de cierta filosofía pueda surgir un sentimiento respecto al acontecer. Siguiendo estas líneas, el amor político, a la base de nuestro accionar, debería de propugnar por mejores oportunidades para todos, mejores espacios públicos para el debate y la discusión y una mejor calidad de vida para los ciudadanos.

Amor. Tal vez sea el ingrediente necesario para toda acción. Nadie da paso sin huarache, reza un dicho popular, al cual podríamos complementar como nadie paso sin huarache y sin amor; amor, tal vez eso se necesite en política, en economía, en filosofía, en derecho, en ciencia; y amor, como en Proyecto Amateur, se encuentra a la base de todo accionar, pensar y escribir. Así surgió Amateur, como un ejercicio amoroso, frente al obligatorio, y que nos permite, en lo posible, intentar el mejoramiento de nuestro entorno, social y político.

Jesús Alberto Islas Aguilera

2 comentarios:

Regoleta dijo...

Perfecto! Estoy muy de acuerdo con lo que dices.
El amor es respetar, procurar, cuidadr. Hay grados de amor pero, sin duda, no puede faltar el amor a las personas que nos rodean. Por muy cursi y fantoche que esto suene, tenemos que amar a nuestra comunidad para mejorar en conjunto. Me gustó mucho tu post.
Saludos

Anónimo dijo...

Creo entender lo que tratas de expresar, aunque no se si este correcto, quiero decir que tu articulo lo entiendo asi:
Si no hay amor a nuestro país, a nuestra sociedad mas que nada, esto atrofia mucho el bienestar, con esto quiero explicar, que si todos quisieramos ser Slim pues en primera no se podría, y en segundo si se pudiera talvez tendriamos que afectar al projimo por conseguirlo atrofiando asi el bienestar.
Saludos