LOS PROBLEMAS DE AMÉRICA

Entre los países que conforman América Latina existen problemas que parecen ser comunes en todos ellos. Problemas tales como la falta de progreso respecto a las grandes potencias del mundo; el crecimiento demográfico tipo claustro cuya estructura no permite la interacción entre las poblaciones; la desigualdad social que tiene como clara expresión la división de las sociedades en clases; la influencia extranjera, ya que América se convertirá en el enorme receptor de todo lo europeo; y la falta de visión política en los nacientes países por parte de sus nuevos dirigentes.[1]
Comparado con el progreso europeo existen claras desventajas económicas, sociales y políticas. La naturaleza de América propicia su no-progreso en tanto que es un nuevo mundo. Por ejemplo, en Europa ya se gestaban las bases del capitalismo clásico y de las revoluciones sociales y tecnológicas, mientras en este lado del océano se seguía un camino menos apresurado. No obstante se debe aclarar que es un rezago que va más allá de lo económico, se trata de un no-progreso en la convivencia humana. Precisamente el hombre americano vive aislado de los demás hombres limitando la interacción y el posible desarrollo de la comunidad.
La limitación en la convivencia humana se explica por otro problema, el crecimiento demográfico claustral. Gracias a la geografía americana los hombres se han concentrado en las tierras menos agresivas, aquellas que les permitan sobrevivir con mayor facilidad. Las poblaciones se han constituido como claustros, esto es que las comunidades son módulos humanos aislados; separados por montañas, ríos, selvas, bosques etc., ese aislamiento no permite el acercamiento ni la interacción entre las poblaciones de forma sencilla y continua. Por ello toda la actividad se concentra en el centro del módulo y vaya perdiendo intensidad hacia la periferia; aunque las poblaciones llegasen a juntarse en sus periferias, el corazón de su actividad se mantendría ajeno el uno del otro evitando el desarrollo conjunto. Claro ejemplo en nuestro país es la Ciudad de México, el inmenso valle sitiado por enormes montañas que limita la interacción y el flujo de convivencia con los demás Estados.
La desigualdad social está fortalecida por la concentración humana tipo claustro. Al ser muchos en poco espacio la desigualdad se basa en la acumulación de poder y riqueza. Por otra parte existe una irreconciliable interacción entre lo antiguo y lo moderno, caso especial lo vemos en la herbolaria autóctona y la medicina moderna. La “modesta” formación de clases sociales y la escasez de oportunidades también ensanchan la desigualdad social, debido a que no todos pueden aspirar y conseguir lo mismo. Otro factor es que ni se tiene una burguesía ni un proletariado como el europeo, ni tampoco estas clases en nuestro continente están plenamente alejadas de las características principales, acumulación de poder y riqueza a costa de la explotación y marginación de los demás.
Hasta este momento se ha indicado que prevalece una desigualdad social y una concentración humana, ambos factores relacionados el uno con el otro. La concentración de personas obliga a buscar mejores puestos dentro de la sociedad. Los claustros han limitado la convivencia humana por un lado debido a la geografía y por otro lado debido a la búsqueda de mayor acumulación de riqueza y poder.
Otro grave problema es la influencia extranjera, porque recordemos que con el descubriendo y posterior Conquista de América se decidirá en gran medida las características económicas, políticas y sociales de cada región del continente. Por ejemplo, los Estados Unidos se vieron beneficiados con el ascenso de Inglaterra como potencia mundial posterior a la revolución industrial, además del predominio racial. Caso contrario en México donde no pudo imponerse totalmente el sistema económico y social de España. Por ello que el rezago del conquistador tuvo enorme repercusión en el conquistado. Prueba de esto es que en Inglaterra estallase la revolución industrial y que España sufriera su desplazamiento como potencia marítima.
Ese mismo conquistado posteriormente propondrá a través de sus nuevos dirigentes la manera de ponerse a la par de las grandes potencias. Sin embargo existe una falta de visión política por parte de estos nuevos dirigentes. Los nuevos ricos se convierten en los “grandes” políticos. Esos míticos caudillos no tendrán la capacidad de emparejar a sus jóvenes naciones con el resto del mundo. Prueba de ello es el infantilismo político que existe en la sociedad mexicana poniendo todas las esperanzas en un personaje carismático que poco o nada sabe sobre resolver los problemas que no solo atañen a México si no a toda América Latina.
El Nuevo Mundo está en problemas desde su descubrimiento hasta nuestros días. Todos estos puntos señalados anteriormente mantienen vigencia, basta observar detenidamente a México. Un México que va un paso atrás en la industria y la tecnología, por mencionar algo, un país que mantiene su desigualdad social hasta en la distribución de la comida entre los hijos, una región vecina al hogar del capitalismo por excelencia y un conjunto de personas que viven juntas sin darse cuenta. En América se tiene la gran oportunidad de echar mano de todo el progreso que ha tenido la humanidad, se puede y se debe escoger el camino que haga verdaderas revoluciones en la industria, la tecnología, en la política, la economía, la sociedad, en el pensamiento, pero sobre todo en la razón. ¡América vanguardista!.



[1] Daniel Cosío Villegas, “Los problemas de América”, en José Luis Martínez (comp.), El ensayo mexicano moderno, vol. 1, México, FCE, 2001.
Willy Arturo Hernández Alcocer.

SEGURAMENTE, TAL VEZ...

Hoy el mundo está atravesando una crisis económica muy grande que también está afectando a México. Una crisis que evidencia las carencias del sistema capitalista a nivel mundial, y que a su vez nos confirma que este puede estar llegando a su fin.
Por más grande que sea, la crisis siempre va a ser más grande que nosotros mismos. Porque no tenemos grandes capitales para poder pagar los incrementos a la canasta básica. Porque el simple hecho de mantener a una familia se ha convertido desde 1988(año en que entra el neoliberalismo en México), en un martirio para las amas de casa.
Piénsalo, no existe un solo momento en nuestra historia en donde los problemas sean pagados por los empresarios causantes de ellos. Y aunque pongamos todos nuestros corazones unidos, el gobierno con tal de no cobrarle a ellos, nos hará pagar a nosotros, como lo ha hecho en cada crisis que hemos vivido.
Del Fobaproa no nos hemos levantado, del efecto tequila, seguimos acarreando una deuda enorme. Y qué decir de los constantes gasolinazos que han ocasionado que todo suba de precio. Hoy de nueva cuenta cabe decir que esos que pagan estos anuncios y que nos dicen que en México no pasa nada y nuestra economía esta fuerte. Nos están mintiendo, nos quieren dar atole con el dedo.
¿Por qué?
Simplemente porque no quieren que nos demos cuenta que el sistema económico que se ha adoptado por 4 sexenios, se ha ido a la borda. Y no solo hoy sino desde hace mucho tiempo. No quieren que notemos la realidad, quieren hacernos pensar que todo está bien y no debemos preocuparnos. Pero sinceramente, creo que lo peor está por venir.
Miremos alrededor, el capitalismo está cayendo en pedazos, los gobiernos han tomado medidas drásticas que antes criticaban. Como por ejemplo, la nacionalización de la banca,( lo que en México tanto le criticaron a López Portillo), que hoy lo ponen en práctica todo el mundo capitalista. Y hoy ante estos hechos, sale a relucir un personaje que vaticino este momento desde hace mucho tiempo, alguien que siempre ha sido criticado pero que hoy sus teorías podían cambiar la situación actual, Karl Marx.
Fue hace muchos ayeres cuando Marx dijo que entre más creciera el capitalismo, más se acercaría a su destrucción. Y miren que sabio resulto, porque hoy que el capitalismo se globalizo. La economía mundial cayo. Y México perdió. Y nosotros como siempre nos vamos a fregarnos el lomo para salir adelante.
Hoy hay que reconsiderar si este rumbo es el adecuado. Pensar bien si lo que muchos votaron en el 2006 es lo que debe permanecer en México. Analizar si un cambio podría mejorar o empeorar las cosas. Algo que la sociedad estadunidense ya decidió este 4 de Noviembre, al votar por Barack Obama y así quitar las barreras que se tenían en ese país.
Así que el 4 de noviembre Estados Unidos habrá votado por un cambio, que puede o no funcionar, pero ellos prefirieron experimentar a sufrir nuevamente esta crisis. Por lo que nosotros en 2012 debemos revalorar y preguntarnos si en verdad queremos seguir así, o si queremos un cambio como ellos.
Seguramente, tal vez se llegue a ello.
Heli Herrera López

CIVILIDAD

Ya en la tercera publicación, que trató acerca de la postura de los jóvenes frente al quehacer político, así como en las dos últimas, se deja ver el tema que ahora quiero tratar. Parecerá ser repetición únicamente, pero el esquema se sigue manteniendo: ¿cómo cambiar México? Ya esbocé la practicidad que implica la política, así como la importancia de pre-ocuparse no por el alejado, por el lejano a nosotros, sino el que tenemos a un lado, el próximo, el prójimo; ahora, pasaré a trazar, en líneas generales, lo que pudiera plantearse respecto al ciudadano común, el hombre de carne y hueso que se enfrenta todos los días a una vida-con-los-otros.

Si algo reconocían los griegos era el apego y el arraigo hacia su ciudad, hacia su polis; es por ello que al hablar de ética, necesariamente enlazaban dicho concepto al de política (recuérdese el Critón de Platón, que habla de los últimos días de Sócrates, o la elaboración que aparece en la República o en la Ética a Nicómaco de Aristóteles); de donde resulta que el peor castigo que podía recibir un griego no era el de alguna condena penal, sino el de ser desterrado de su patria; este espíritu patriótico, en el sentido fuerte del término, fue heredado a la cultura romana, por demás pragmática, y tuvo gran eco durante algún tiempo.

Cuando Constantino toma la decisión de establecer la religión cristiana como la única del Imperio, no podemos decir absolutamente que ahí empezaron los problemas que darían con la caída del mayor imperio conocido por la humanidad; sólo trajo problemas de tolerancia, como atinadamente ha señalado Voltaire; la decisión problemática no fue esa, sino la concerniente a otorgar “la ciudadanía” o, mejor dicho, dar el carácter de “romano” a los extranjeros, con el fin inicial de agregarlos a las filas de la milicia, pero que tarde o temprano, provocaron la inclusión de extranjeros que daría la explosión del gran Imperio, de la roma antica.

Roma olvidó, pues, a sus ciudadanos, a los cives; al convertirse en un gran conglomerado de personas, ideologías y culturas, era lógico que no había cohesión y cualquier problema interno derivaría en una catástrofe; no pasaron más de 2 siglos para la caída del Imperio de Occidente, aunado, claro está, a muchos más excesos. Sin embargo, lo que se puede recuperar de la historia, no sólo como un cuento (los ingleses juegan con story & history), es la importancia que un pueblo, el griego, daba a su comunidad, y cómo, en Roma, por querer obtener otro tipo de beneficios, descuidaron las células básicas del órgano estatal, las civitas.

¿Y toda la lección histórica a cuento de qué viene ahora? Creo que tendríamos que recuperar esa civilidad, no entendida como adecuarse a los cánones establecidos como patrones normales de conducta en el grupo social al que pertenezcamos, pues estaríamos en presencia de adaptabilidad; tampoco quiero civismo, en el sentido de conocer los símbolos “patrios”, el himno nacional y fiestas conmemorativas de cada mes, o, como alguien recomendó alguna vez, saberse de memoria la estructura de nuestra Constitución Política; reclamo, solamente, civilidad que implica una convivencia pacífica, ordenada y consciente dentro de nuestra civitas, dentro de nuestra ciudad que derivaría en un compromiso colectivo.

Es frecuente oír en las marchas, en las aulas de clase, como en las facultades del área de humanidades (y no es por menospreciar, pues pertenezco a una), el grito de muchos por cambiar el sistema, el stablishment y la sociedad; ¿pero es qué ellos no pertenecen también a la sociedad? ¿Cómo gritan por un cambio si por ellos no ha empezado? No se trata de una descalificación, pero para hacer obras buenas, se debe empezar desde la casa; es imposible que otros cambien, sin antes haber cambiado nosotros mismos. Civilidad no debe ser únicamente votar los días señalados, asistir a reuniones partidistas o alistarse a la edad de 18 años al Servicio Militar Nacional, sino que puede empezar con acciones tan sencillas desde el hogar, el automóvil o al cruzar las calles. No reclamemos algo que ni siquiera hemos intentado realizar; no queramos hacer lo imposible, ni lo que no sabemos hacer, sino únicamente lo que nos es posible –y debemos – hacer.

Jesús Alberto Islas Aguilera

EL JUEGO DE CREAR

Dedicado a la profesora Martha Granados de Colombia, que me hizo recordar en 3 días que el ser libre de jugar con la creatividad a través de los materiales es lo que le da sentimiento a un mensaje gráfico.

Las líneas crean formas que junto con el color pueden generar mensajes capaces de mover a la sociedad; ya sea hacia un producto, un servicio o una acción; el cartel tiene una gran relevancia, desde hace décadas se ha mantenido con grandes cambios en su proceso de creación.
Ya sea elaborado con lápiz, pinturas, con fotografía o digitalmente; el impacto que puede llegar a generar una imagen puede llegar a ser crucial en una persona; ¿cuántos símbolos no han marcado nuestra vida? Es inconcebible el hecho de no tener culto hacía algún símbolo; una serie de trazos conllevan mensajes tan amplios que los estudiosos de la comunicación han hecho libros completos de simbologías.
¿Pero quién elabora un cartel? Una pieza de gran tamaño requiere gran creatividad; puede ser cualquiera; la capacidad de poder generar abstracciones gráficas de mensajes no es algo con lo que se nace sin embargo se va a desarrollando; es por esto que la mayoría suelen ser diseñadores, fotógrafos, artistas plásticos, arquitectos y en menor medida comunicadores y publicistas (sin menospreciar a mis colegas); Todo aquel profesional que haga de la imaginación para subsistir son los que generalmente desarrollan esta habilidad.
Algunos grandes maestros del cartel en el mundo comentan que el trabajo del diseño es gratificante por el hecho de que mientras el artista trabaja para sí mismo el diseñador gráfico trabaja para la sociedad; sea cierto o no, lo que puede generar el cartel en el ámbito ciudadano solo se puede describir por quién recibe el mensaje, y las acciones que tome posteriormente.
Las nuevas tecnologías han llegado ha revolucionar el mundo del diseño, desgraciadamente nos hemos vuelto dependientes de la computadora, olvidando que antes no había computadoras y todo se hacía solo con la mano y la imaginación; buscamos copiar la labor de los grandes maestros sin tener un estilo propio. hemos perdido esa libertad de jugar, de experimentar con los materiales; al fin y al cabo todo acaba siendo un juego.
México, tiene un simbolismo particular; una identidad propia que se ve reflejada a través de la labor gráfica; los colores y las formas representativas tienen una gran riqueza reconocida en el mundo, transmiten la alegría y la tradición del pueblo mexicano; es por esto que el país es marco de una de las pocas bienales internacionales del cartel; la ciudad de Xalapa en particular tiene el orgullo de albergar cada dos años este evento; con ponentes que vienen a dar conferencias y talleres de todos los rincones del mundo; es el escenario ideal para quienes nos dedicamos a alguna especialidad comunicativa para intercambiar ideas que nos pueden llevar a crear mensajes gráficos efectivos a la gente.
Es lamentable que los gobiernos capitalistas utilicen las imágenes para crear mitomanías brillantes que ciegan los ojos de las personas y las llevan directo al consumo descontrolado sin tomar a consideración que como todo proceso esto puede llevar a la destrucción tanto natural como psicosocial, es claramente visto en los jóvenes como se crea una enajenación con las marcas comerciales y sus simbologías; llegando al grado en que los chavos “se casan” con logotipos de las grandes compañías de moda.
Las causas sociales necesitan un escaparate para salir a la luz; la lucha contra el vih, el calentamiento global, los conflictos políticos; han llegado a hacer ruido en las mentes de las personas gracias al poder de la imagen, poco a poco se va creando una conciencia y es de vital importancia seguir con este tipo de acciones; llevar mensajes que provoquen que las personas realicen acciones solidarias con el mundo y todos los que lo habitamos.

Daniel Ramírez Martínez