Me causa confusión cuando hablo con otros jóvenes de mi edad, el hecho que prefieran ir al antro que al teatro. Tal vez en Xalapa no sea tan ocasional sin embargo, en una ciudad “cosmopolita” como Puebla noté que era algo casi general.
Recuerdo la ocasión que se iba a presentar una clásica obra en un teatro de la ciudad de Puebla, le pregunté a un grupo de amigos de mi ex-universidad como llegar a dicho teatro, ninguno me supo contestar; yo sorprendido les pregunté por que, cual fue mi sorpresa cuando me respondieron que ninguno de ellos había asistido alguna vez a un evento en aquél foro.
Aún extrañado por dicha respuesta, en otra ocasión les pregunté que hacían para divertirse, me dieron una lista infinita de antros y bares; con salto y seña de cómo llegar a cada uno. Temeroso de caer en una actividad tan vacía, comencé a investigar sobre los eventos artísticos: obras, recitales, conciertos, exposiciones.
Casi siempre estaba yo sólo en los teatros o con mi amiga también xalapeña, recuerdo alguna vez que llegué a contar 15 personas en un teatro, la mayoría adultos arriba de los 30.
Regresé a Xalapa después de unos meses, y aunque si encuentro jóvenes interesados por las artes, es aún muy pobre esa cantidad; aunque nos lleven los grupos universitarios a las facultades parece que causan el mismo efecto que si pusieran bocinas para ambientar los campus.
Nosotros los jóvenes muchas veces no somos tomados en serio como personas capaces de poder aportar algo valioso a nuestra sociedad; ¿quien va a tomar en cuenta a un chavo que se la pasa pensando que se va a poner el fin de semana para ir al antro? ¿o si le va a alcanzar el dinero para ir a gastarlo en chelas en un bar de “gente bonita”?. Yo como joven puedo invitarte a que te acerques a las carteleras de los diversos foros, teatros y galerías de tu ciudad, Sino te interesa por lo menos puedes decir que al menos fuiste una vez a un evento artístico, más que a los que muchos han ido por voluntad.
Recuerdo la ocasión que se iba a presentar una clásica obra en un teatro de la ciudad de Puebla, le pregunté a un grupo de amigos de mi ex-universidad como llegar a dicho teatro, ninguno me supo contestar; yo sorprendido les pregunté por que, cual fue mi sorpresa cuando me respondieron que ninguno de ellos había asistido alguna vez a un evento en aquél foro.
Aún extrañado por dicha respuesta, en otra ocasión les pregunté que hacían para divertirse, me dieron una lista infinita de antros y bares; con salto y seña de cómo llegar a cada uno. Temeroso de caer en una actividad tan vacía, comencé a investigar sobre los eventos artísticos: obras, recitales, conciertos, exposiciones.
Casi siempre estaba yo sólo en los teatros o con mi amiga también xalapeña, recuerdo alguna vez que llegué a contar 15 personas en un teatro, la mayoría adultos arriba de los 30.
Regresé a Xalapa después de unos meses, y aunque si encuentro jóvenes interesados por las artes, es aún muy pobre esa cantidad; aunque nos lleven los grupos universitarios a las facultades parece que causan el mismo efecto que si pusieran bocinas para ambientar los campus.
Nosotros los jóvenes muchas veces no somos tomados en serio como personas capaces de poder aportar algo valioso a nuestra sociedad; ¿quien va a tomar en cuenta a un chavo que se la pasa pensando que se va a poner el fin de semana para ir al antro? ¿o si le va a alcanzar el dinero para ir a gastarlo en chelas en un bar de “gente bonita”?. Yo como joven puedo invitarte a que te acerques a las carteleras de los diversos foros, teatros y galerías de tu ciudad, Sino te interesa por lo menos puedes decir que al menos fuiste una vez a un evento artístico, más que a los que muchos han ido por voluntad.
Daniel R. Martínez
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