Procesos y proyectos

En reiteradas ocasione escuchamos a los académicos decir que los procesos sociales, políticos y económicos son lentos y requieren de tiempo para demostrar su verdadero rostro a través de sus consecuencias. El discurso se establece y se reproduce desde las relaciones de poder en el Estado hasta las relaciones de poder en el hogar. El discurso es por demás atractivo, esperar a que las cosas sucedan, el viento vaya a favor o el plan divino se concrete, porque las cosas suceden por algo ¿Las cosas realmente suceden de acuerdo a un plan donde todas las posibilidades de los fenómenos, de la vida, están sujetas a él?

La visión de la realidad con que se ha criado a la mayoría de los mexicanos, sobre todo a los que creen formar la tan manoseada clase política mexicana, mantiene a este país en la apatía. Asumir una posición tan ladina y comodina como la del Presidente Constitucional y toda la pandilla, que es y se está convirtiendo a los ojos de todos en dueña de este país, deja a la mayoría de la población en una situación de explotación que amenaza con perpetuarse. No hay que ser un genio para saber que una crisis mundial afectará cada uno de los engranes de esa pútrida maquinaria que conocemos como capitalismo y que se traduce en desempleo, pobreza, enfermedades, delincuencia, poca o nula calidad educativa, violencia.

La filosofía imperante del capitalismo pregona mantener las cosas como están para los explotadores y hacer cada vez más miserables las condiciones de los explotados. Los anuncios irresponsables pero sobre todo irrespetuosos que ha venido dando el gobierno actual a la población reflejan esa filosofía con una política económica mediocre; un combate al crimen organizado que se ha convertido en una riña personal a costa de la legalidad y las instituciones de la que tanto se ufana la clase política y sus intelectuales orgánicos; un sistema de partidos, electoral y más o menos plural, más no democrático, que le cuesta al país no sólo dinero sino también su dignidad como nación.

Los problemas de este país así como los problemas mundiales actuales obedecen a la lucha de los intereses de las clases sociales, esa lucha está en el momento actual más vigente que nunca. Para aquellos que icen que México es un país moderno, porque sus gobiernos mercenarios lo han ido repartiendo como patrimonio para sus hijos, sepan, pero sobre todo entiendan que no es así, México no es un país moderno. El proyecto financiero y político actual, coloca reaccionariamente a la economía, la política y el pensamiento mexicano en cualquier otro sitio menos en la modernidad.
Los procesos sociales, políticos, económicos e históricos requieren tiempo y en ese tiempo se requieren acciones, no esperar a ver lo que Dios dice, porque como lo dijera el presidente los jóvenes ni lo conocemos. Este país necesita que lo gobierne el pueblo y el pueblo debe estar preparado para gobernarlo.

Willy Arturo Hernández Alcocer

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es verdad que en México se vive un tiempo de crisis tanto económica como política y social, pero esto no es nuevo, es algo que se da periodo tras periodo.

Si bien le corresponde al pueblo el cambiar las cosas también hay que preparar al pueblo, que a la hora de decidir por sus gobernantes no lo hagan por el más carismático o con el que mas se sienten identificados sino por el que muestre más preparación.

Todos queremos y esperamos un cambio pero ese cambio debe ser estar primero en nosotros.


Atte. Luis